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información viaje al ladakh, festival del losar |
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![]() Breve texto de Enric Soler, viajero y escritor, autor de "Sota el Cel de Tushita" (en catalán) Información sobre el Ladakh y el Festival del Losar Complemento a nuestros viajes a la India Encumbradas entre las gigantescas cordilleras del Karakorum y del Himalaya, al abrigo de las lluvias monzónicas y convertida en una de las últimas tierras míticas de Oriente, Ladakh se despierta de su letargo, de siglos y siglos de tradición ancestral, para vivir, ahora, a medio camino de las costumbres propias y el resplandor de la modernidad que, especialmente en verano, viven sus habitantes, gracias a los viajeros. Por eso nuestra propuesta es ir allá en invierno, para poder descubrir sus costumbres, para observar sus tradiciones y para vivir de forma intensa, auténtica y relajada, la filosofía budista tibetana que impera en la zona. Iremos a la antigua La-dags, “la tierra de los altos puertos de montaña”, más conocida en Occidente con el nombre de “Pequeño Tíbet”, y allá celebraremos con sus gentes el Losar, el Fin de año ladakhi, sin duda, la fiesta más importante del lugar. GEOGRAFÍA e historia La región del Ladakh, situada en uno de los brazos importantes que comunicaban con la Ruta de la seda, a pesar de la fama de ser un paraje aislado y remoto, siempre ha sido motivo de encuentros viajeros y asuntos comerciales. No por nada se comenta que Leh, la capital, tenía el mercado caravanero más alto del mundo. Abierta al turismo desde el año 1974 y situada entre los gigantes de la China y la India, país al que pertenece -políticamente hablando-, el Ladakh aún hoy no tiene las fronteras claramente delimitadas. Siempre ha sido una zona de paso, no solamente de productos, sino también de ideas, de conceptos. Los primeros pobladores del Ladakh se cree que fueron los pastores nómadas que provenían de las altas llanuras del Chang-thang, que se extienden hasta debajo del mismo Monte Kailas, la montaña más sagrada para todos los budistas; después del año 1959, miles de exiliados, monjes y laicos, que huían atemorizados de la Revolución Cultural de Mao Zedong, se aventuraron a cruzar el gran Himalaya, estableciéndose en los valles de las caras sur, en los diversos países limítrofes con la China. El Ladakh es, de todos estos parajes, la única zona situada en la vertiente norte del Himalaya (junto con el Tíbet), y por lo tanto es una oportunidad única el poder visitar la región y disfrutar de las costumbres típicamente tibetanas, especialmente en invierno, cuando es posible el contacto humano, desde la corta distancia que permiten sus casas hechas de adobe y calentadas con la combustión de los excrementos del yak, el animal más polivalente de los tibetanos. El budismo Vajrayana, o budismo más clásicamente tibetano, se vive en el Ladakh con una especial devoción, y por lo tanto, la asistencia a sus fiestas tradicionales, tanto como la presencia en los actos más sencillos de la vida cotidiana, están impregnados de una gran religiosidad, que no nos será difícil de entender en absoluto. el festival del losar De todos los festivales del Ladakh, el más importante para la gente que vive allá es, sin duda, el Losar. Tradicionalmente se celebra siguiendo el calendario tibetano -muy afín al chino, es decir con ciclos de 60 años-, y por eso las fechas fluctúan, de año en año. Para acabar de complicarlo, el gran rey del Ladakh, Sengge Namgyal, durante el convulso siglo XVI, cambió definitivamente las fechas de celebración; aconsejado por sus oráculos que no fuera a batallar contra el ejército musulmán de los dogres hasta que no se hubiera celebrado el festival de Año nuevo, el monarca, en lugar de esperar al mes de Febrero, decidió avanzar dos meses el Losar. Desde aquella fecha los ladakhis celebran su año nuevo antes que el resto de etnias tibetanas, esparcidas por todo el Himalaya. El invierno es la época ideal para sentirse más cerca de ellos. El verano -un periodo que dura aún no cinco meses del año- ocupa la totalidad de la jornada laboral ladakhi, que trabajan de sol a sol, para conseguir hasta dos cosechas, y así poder sobrevivir al invierno. Además, en verano, Leh, la ciudad más importante del Ladakh (que solamente tiene unos 35.000 habitantes), queda sobresaturada con los más de 30.000 turistas que aterrizan en el único aeropuerto del Ladakh, provenientes de la gran India. Esta cifra, lógicamente, queda drásticamente reducida con la llegada del frío y de las bajas temperaturas. Es entonces cuando se concentran los acontecimientos sociales, así como las labores domésticas más tranquilas (tejer las gonxes, -vestidos tradicionales-, contarse historias, cantar canciones populares), y por supuesto, es la época de realizar los grandes festivales, como el del Losar. Por esta razón os proponemos efectuar la visita al Ladakh en estas fechas. Una antropóloga ha dicho de estas celebraciones que: “El Losar es una gran fiesta para sus habitantes, así como para sus dioses y espíritus”. sobre enric soler y sus relatos de viajes No dudéis en consultar la web de Enric Soler o leer su maravilloso relato sobre el Ladakh titulado "Sota el Cel de Tushita ". Si decidís realizar un buen viaje por el Ladakh u otras regiones del Himalaya, no dudéis en consultarnos, para poder preparar, con o sin guía, un apasionante itinerario. ME INTERESA ESTE VIAJE... * Número de personas. 2 - Le confirmamos los datos Realiza el pago del resto del viaje en las fechas indicadas. |
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