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Marruecos
es un país en plena evolución que quiere parecerse a Europa sin perder
su identidad musulmana. Mientras tanto, en las montañas del Atlas
y más al sur, en el umbral del desierto, los beréberes continúan manteniendo
sus tradiciones y formas de vida autóctonas. Se trata de una cultura
muy unida al medio natural, a un desierto que avanza y con el que
se tiene que convivir. En esta zona se conserva uno de los conjuntos
más espectaculares de edificaciones de tierra que existen en el Magreb:
el "ksar" de Aït Ben Haddou. Pero aquí, también se encuentran
un sinfín de construcciones desconocidas que pueden aclarar muchos
aspectos sobre el comportamiento social de la gente de este país.
Os proponemos ir a conocer esta relación con el entorno, conversando
y tomando el té bajo la sombra de las palmeras, comentando los vestigios
arquitectónicos (las "kasbahs") y las obras diseñadas para
frenar las dunas, viendo a los agricultores y a los nómadas con sus
rebaños, sumergiéndonos en el bullicio de los mercados y, sobretodo,
estando entre los beréberes.
GEOGRAFÍA
Y GRUPOS ETNICOS
El
viaje se desarrolla por Marruecos y, más concretamente, al sur de
las montañas del Atlas, en la entrada al desierto. El Gran Atlas,
la cadena más importante, se extiende por Marruecos en dirección
SW-NE, desde el sur de Agadir hasta la costa del Mediterráneo. La
vertiente sahariana del Atlas tiene un clima más desértico, en contraste
con la cara norte, de tendencia mediterránea.
Los
valles situados entre el Sahara y el sur del Atlas han tenido siempre
unas características propias y han agrupado una población que participaba
de unos mismos patrones culturales y, a veces, incluso de una unidad
política. Allí se formó el embrión del imperio que dominó la península
ibérica y que llegó hasta Tombuctú. Por su posición geográfica, eran
el camino de paso de las caravanas que transportaban las riquezas
del África subsahariana hacia la orilla del Mediterráneo y, a la vez,
también formaban parte del cinturón de tierras áridas que sigue la
línea del trópico desde la costa atlántica de África hasta Asia central.
En
un medio como el del Marruecos presahariano, se producen necesariamente
dos efectos que se inter-relacionan: la población se concentra en
los únicos lugares donde hay agua suficiente para organizar una explotación
agrícola y, paralelamente, estos lugares habitados son el paso obligado
del comercio de las caravanas y un punto de aprovisionamiento para
los pastores nómadas, particularidades que contribuyen a su enriquecimiento.
Los pueblos surgen alrededor de los puntos de agua, luchando para
ganar espacio al desierto, y se convierten en mercados, donde pastores
y agricultores intercambian sus bienes.
No
puede entenderse la historia de esta región sin verla como un centro
neurálgico de una sociedad agro-pastoral integrada por colectivos
de gente diversa que, a la vez, tenía intereses divergentes y complementarios.
Pastores y agricultores, nómadas o sedentarios, todos ellos se organizaban
en tribus, y cada tribu se consideraba descendiente de un antepasado
común; cada uno de los hijos de este mítico patriarca daba su nombre
a los diferentes linajes, y los linajes se distribuían en diferentes
fracciones, hasta llegar a la unidad más pequeña que era la familia
en su sentido más amplio, integrada por un jefe, sus hijos casados
y los hijos de sus hijos. La tribu era el universo que daba sentido
a toda la vida del individuo. Le daba el idioma, la identidad, una
estrecha red de solidaridades basadas en el parentesco y el necesario
acceso al uso de la tierra. Fuera de la tribu no había ningún espacio
de seguridad. Los otros siempre podían convertirse en enemigos.
Este
modelo de sociedad permitió durante muchos siglos un equilibrio precario,
pero eficiente, que hacía posible que el desierto fuera más un puente
de unión entre países que no una barrera infranqueable. Cada tribu
negociaba con su vecina los derechos de paso sobre determinados pastos,
sobre el uso de un punto de agua, y esto alimentaba una larguísima
red de relaciones y alianzas que no siempre se resolvían de forma
pacífica, en contra de los más vulnerables. En caso de conflicto,
o de un intento de expolio por la fuerza de las armas, situación que
ocurría a menudo, el pastor nómada siempre podía escabullirse con
su riqueza: un campamento
desmontable y un rebaño que caminaba detrás de él; el damnificado
era siempre el agricultor sedentario, que perdía su cosecha, la casa
y el granero.
La necesidad de protegerse de
estas eventualidades y la limitada distribución de los lugares habitables
implantó en toda esta área un modelo de hábitat concentrado, concebido
para facilitar la defensa de la comunidad residente: los "ksours".
Fuera de las murallas quedaba la hipotética ayuda de gente de la misma
tribu o de aliados cercanos. En el recinto, la distribución de las
viviendas agrupaba la gente de cada clan, o extranjeros de otra procedencia,
en su correspondiente barrio, a veces separado por un cierre propio,
en previsión de posibles diferencias internas.
La
sequedad del clima y la abundancia de tierras arcillosas (el material
utilizado habitualmente) convirtieron los contrafuertes del Atlas
y la región presahariana en un mosaico de pueblecitos fortificados
de una absoluta belleza.
Los
beréberes
Ya
en la antigüedad, los griegos designaron a todos los pueblos que vivían
desde la costa atlántica hasta la frontera occidental de Egipto con
el peyorativo nombre de "barbaroi", con el significado
moderno de "bárbaros sin civilización", su utilización fue
adoptada después por los romanos (barbari) y por los árabes (baràbira).
En cambio, estas poblaciones se autodenominaban "imazig'en",
"hombres libres", y se reconocían como parientes cercanos,
principalmente, porque hablaban una misma lengua, el tamazigt o beréber,
y porque se agrupaban en forma de tribus, las cuales tenían también
numerosas subdivisiones y cada una utilizaba un nombre particular derivado
de su antepasado común. Desde el primer momento de la invasión árabe
del actual Marruecos, en el siglo VII, se inició un proceso de islamización.
A partir de la segunda mitad del siglo XI, los movimientos político-religiosos
Almoravide, Almohade y Benimerí, surgidos de las grandes confederaciones
beréberes, marcaron el punto culminante de la hegemonía marroquí (fundación
de Marrakesh en el 1.062, y dominio de gran parte del Magreb y Al-Andalus).
En el siglo XIX, Marruecos pasó a formar parte de la dominación colonial
francesa y española. Obtuvo la independencia en el año 1.956, con el
rey Mohammed V, abuelo del actual Mohamed VI.
OBJETIVOS
DEL VIAJE
El
objetivo del viaje es conocer el medio físico, la cultura y la vida
cotidiana de toda una región a partir de la gente que allí vive, los
beréberes. Para conseguirlo, también se interpretarán algunos aspectos
de la arquitectura de tierra, que se integra plenamente en el paisaje
y potencia aún más su natural belleza. Se pretende ofrecer al participante
una visión global de este país a través del día a día, paseando por
los mercados, observando el comportamiento social de las comunidades
beréberes y comparando sus formas de vida con la transformación que,
poco a poco, está cambiando todo Marruecos.
RECURSOS
HUMANOS
Coordinador:
Hace
más de veinte años del primer viaje de Toni Nogales a Marruecos. Desde
entonces, ha recorrido distintas zonas del mundo musulmán alrededor
del Mediterráneo (árabe, beréber, turca...), como un auténtico nómada.
La fascinación por todas estas culturas le han llevado, de una manera
totalmente autodidacta, a estudiarlas en profundidad, mezclándose con
la gente, siempre intentando descubrir la lógica del comportamiento
de estas comunidades. Para él, el Marruecos presahariano es uno de los
lugares, donde mejor se puede observar la lucha del hombre contra el
desierto, una relación que se mantiene desde hace siglos, con diferentes
técnicas de adaptación al medio. Es un buen conocedor de la arquitectura
tradicional, de los sistemas de mercado y de las relaciones sociales
que son parecidas en todo el Magreb.
CONTENIDO
DEL VIAJE
Este
recorrido de diez días comienza en Ouarzazate, donde seréis recibidos
por el coordinador del viaje. Pasaremos por las gargantas
del Dades y las del Todra, y nos acercaremos a los pueblos beréberes
del Marruecos presahariano, las "kasbahs" y la arquitectura
de tierra que sigue los "oueds" y los "wadis". Entraremos
en los mercados de Tinerhir y Rissani, donde cada semana se reúne la
gente que llega, a pie ó a lomos de sus asnos, desde los pequeños pueblos
del valle. Estos mercados son el momento ideal para conocer la cotidianidad
de la región. A lo largo de nuestro desplazamiento disfrutaremos de
la belleza de los oasis y del amanecer en las dunas de Erg Chebbi cerca
de Erfoud, donde también comentaremos las sorprendentes formas de luchar
contra el avance del desierto. Durante nuestro recorrido, rodearemos
el Djebel Saghro y atravesaremos el valle del Draa, sin dejar de admirar
el conjunto arquitectónico de Aït Ben Haddou (declarado Patrimonio de
la Humanidad) y las construcciones de Telouet. Nuestro itinerario finaliza
en la monumental ciudad de Marrakesh. Un itinerario pensado para entender
a los beréberes, sus medios de vida, su lucha contra la naturaleza,
la agricultura, la emigración y muchos otros aspectos de su cultura.
INFRAESTRUCTURA
El
alojamiento es en pequeños hoteles locales, en régimen de media pensión,
excepto dos noches, que dormiremos en albergues (ya que no se dispone
de otro tipo de alojamiento en aquellos lugares). El transporte variará,
según el número de participantes, y será un 4x4 o una furgoneta. Consideramos
muy importante poder realizar el viaje en un único vehículo, pues facilita
la conversación y las diversas explicaciones del coordinador. Para comer
se podrá escoger cualquier restaurante de los muchos que encontraremos
a lo largo de nuestro recorrido, disfrutando de la variedad de la cocina
local.
ME INTERESA ESTE VIAJE...
1 - Contactar con AGAMA
Enviar un email a info@agama.net , llamarnos al 932157320 , o pasar por nuestra oficina de la calle Consell de Cent 347, ppal 2a (entre Pg de Gràcia y Rbla Catalunya), en Barcelona, horario de 10:30 a 2, y de 4 a 8, de lunes a viernes , indicando:
* Número de personas.
* Nombres y Apellidos, según consten en el pasaporte.
* ¿Desea que le gestionemos el vuelo?
* En caso afirmativo, ¿desde dónde quiere salir?
...y otras preguntas o dudas que pueda tener.
2 - Le confirmamos los datos
Tan pronto como nos sea posible, les enviamos por email, de manera de que dispoga de un documento claro con:
* la disponibilidad de plazas.
* el precio total del viaje con los servicios requeridos.
* la fecha límite para hacer efectiva la reserva.
* la paga y señal necessaria para realizar la reserva.
3 - Decide realizar la reserva
Realiza el pago en efectivo (en nuestro local), con tarjeta de crédito, transferencia bancaria o ingreso en cuenta.
Si no pueden pasar por nuestro local, les enviamos un recibo por email, confirmando la recepción del importe .
Hacemos la reserva de los servicios.
Una vez confirmados los servicios, se lo comunicamos.
4 - ...y los últimos detalles
Realiza el pago del resto del viaje en las fechas indicadas.
Les enviamos por SEUR , correo urgente (1 día) la documentación (billetes, bonos...).
...y no dude en consultar nuestras Condiciones Generales
BUEN VIAJE!!!! |
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